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Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Jaén

[ Inscrito en el Registro de Colegios Profesionales de Andalucía ]

  

  

Inmobiliaria

Inmobiliaria (300)

Noticias sobre el mundo inmobiliario.

Los hábitos energéticos que tiene el usuario en su vivienda es un asunto muy poco estudiado en España, especialmente cuando hablamos de edificios de consumo de energía casi nulo (ECCN).

Una falta de información que preocupa al sector dado que a partir de 2020 entrará en vigor la directiva europea que obliga a que todos los edificios sean de bajo consumo.

Para arrojar luz sobre el comportamiento que el ciudadano muestra con respecto a elementos clave en la eficiencia energética, como son la ventilación, los aislamientos, los cerramientos y el control solar de una casa, IFEMA (en el marco de su feria ePower&Building), Passivhaus Consultores y las empresas Knauf Insulation, Roto-Frank, Griesser, , Inn Solutions y Zehnder han presentado un estudio cualitativo sobre el potencial usuario en los ECCN.

Realizado entre los meses de junio y septiembre de 2017 a 1.100 personas mayores de 30 años y residentes en cualquier parte del territorio español, el "Estudio Passivhaus" es una primera aproximación de la percepción que tiene el ciudadano con respecto a la sostenibilidad en la construcción y que "no está exenta de dudas", según constata el mismo estudio.

De hecho, perfila un usuario que los expertos llaman en "transición" entre la edificación actual y la de altas prestaciones energéticas.

El estudio parte de la relación que se establece entre el confort y las condiciones de las viviendas que habitan los encuestados. Sorprende que el 42% no relaciona directamente la salud y el bienestar con las características de su hogar.

Y cuando se le pregunta por las causas que influyen para que su casa no tenga confort, casi el 45% de los encuestados lo achaca a la diferencia de temperatura en las habitaciones, salón o baño, seguido de un 34,4% que cree que es debido a la falta de aislamiento en las paredes, muros o techo, o un 28% que ve la principal causa en la mala calidad de las ventanas.

Desconocimiento

¿Ha oído hablar de los edificios de consumo casi nulo?, es una de las primeras cuestiones que hacen los expertos y que, a la vista de los resultados, refleja disparidad entre los habitantes de las distintas comunidades autónomas. Así, aunque casi el 56% de los encuestados tiene conocimiento de este tipo de edificios, en Andalucía, Galicia, Comunidad Valenciana o Murcia prevalece el "no".

Según Luis A. Martínez, director de Passivhaus Consulting, el desconocimiento es mayor en aquellas comunidades en donde la impronta de la Administración ha sido menor. En el otro lado se encuentran Madrid, Cataluña, La Rioja o Navarra.

En cuanto a los elementos concretos de los ECCN (ventilación, aislamientos, cerramientos y control solar), el estudio pregunta sobre prácticas domésticas habituales para de esta manera conocer cómo puede ser el grado de adaptación del usuario en un edificio de bajo consumo.

Por ejemplo, y en respuesta a cómo los encuestados ventilan su casa, la respuesta muestra que el 76% prefiere abrir las ventanas todos los días un periodo de tiempo corto que hacer uso de una máquina de ventilación controlada o mecánica con recuperador de calor (sólo un 0,28% eligen esta opción).

Y es que, el hábito natural interiorizado por el usuario es abrir la ventana, aunque, como indica el estudio, la ventilación natural se puede hacer por otra vía, con la ventilación mecánica (pequeño aparato que permite precalentar el aire limpio que entra a las estancias y expulsar el aire viciado).

Con respecto a los cerramientos, que es la tercera causa de la creencia de la falta de confort, las respuestas a las prácticas más habituales que toman los encuestados dentro de su casa durante el verano no deja lugar a dudas: el 58% hace uso de las persianas, toldos o pérgolas para evitar el calor, casi un 47% utiliza ventiladores convencionales o cerca del 28% abre las ventanas y echa las cortinas para evitar nuevamente el calor.

Sin duda, uno de los elementos que pesan más a la hora de tomar decisiones para mejorar el confort de la vivienda es el aislamiento. El usuario normalmente opta por intervenir en elementos visibles, como las ventanas o la ventilación, y no en aquellos que están ocultos y que, sin embargo, son claves.

"Actuar con el aislamiento es fundamental y prioritario si se quieren poner unos cerramientos eficientes energéticamente", dice Óscar del Río, General Manager Iberia de Knauf Insulation. "Si no se instala el aislamiento, es muy difícil que el usuario actúe después sobre la envolvente", insiste.

Falta de concienciación

El sombreamiento es la primera práctica de comportamiento del encuestado, con el 58,19%, para determinar el control solar. A este respecto, el estudio indica que el usuario no domina plenamente este concepto, por ejemplo como elemento regulador que garantice las prestaciones energéticas de la ventana.

Según Martínez, todavía el ciudadano no concibe que las persianas sirvan para optimizar el rendimiento energético de la ventana.

Llegados a este punto, surge el interrogante que motivó este estudio: cómo es el perfil del usuario de edificios de consumo casi nulo. Si en las viviendas actuales, el residente tiene que intervenir constantemente para encontrarse en una situación de confort (encender la calefacción, el aire acondicionado...), en el ECCN es el inmueble quien adquiere el rol protagonista.

Ahora bien, concluye este informe, "el usuario tenderá a desconfiar, ironizar o rechazar la solución ECCN que se le propone si cree que el funcionamiento operativo del edificio es complicado".

 

Fuente: http://www.elmundo.es/economia/vivienda/2018/03/07/5aa0091f468aebab7c8b4605.html

 

 

El número de ejecuciones hipotecarias sobre viviendas habituales se situó en 10.749 en 2017, cifra un 49,4% inferior a la de 2016, según la estadística publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

De este modo, las ejecuciones hipotecarias sobre viviendas habituales encadenantres años de retrocesos después de que en 2016 y 2015 bajaran un 30,3% y un 12,6%, respectivamente.

 

Sólo en el cuarto trimestre de 2017 se registraron 2.103 ejecuciones hipotecarias sobre viviendas habituales, un 32,7% más que en el trimestre anterior, pero un 55,2% menos que en el cuarto trimestre de 2016. Según el INE, sólo el 0,01% de las viviendas familiares existentes en España iniciaron una ejecución hipotecaria entre octubre y diciembre de 2017.

En 2017 se iniciaron 51.999 ejecuciones hipotecarias, un 28,9% menos que en 2016. De ellas, 48.716 afectaron a fincas urbanas, donde se incluyen las viviendas, y 3.283 asociadas a fincas rústicas.

Las ejecuciones hipotecarias sobre fincas urbanas disminuyeron un 29,7% en relación a 2016. Dentro de las fincas urbanas, 21.171 ejecuciones correspondieron a viviendas, cifra que representa el 52,3% del total de ejecuciones hipotecarias registradas en 2017 y que es un 34,2% inferior a la de 2016.

Dentro de las viviendas, las ejecuciones hipotecarias sobre viviendas de personas físicas sumaron 14.102 en 2017, de las que 10.749 (el 76,2% del total) son viviendas habituales en propiedad y 3.353 no son residencial habitual de los propietarios. Estas últimas bajaron un 43,6% respecto a 2016.

Por su parte, las ejecuciones hipotecarias sobre viviendas de personas jurídicas totalizaron 13.069 el año pasado, un 7,3% menos que en 2016.

Menos ejecuciones de viviendas usadas y nuevas

Del total de ejecuciones sobre viviendas en 2017, ocho de cada diez afectaron a viviendas usadas, con un descenso anual del 37,3%. Las ejecuciones sobre viviendas nuevas sumaron 4.632, un 13,3% menos que en 2016.

En 2017, las ejecuciones hipotecarias sobre solares ascendieron a 2.524, con un descenso anual del 31,8%. Por su parte, las ejecuciones hipotecarias sobre locales, garajes, oficinas, trasteros, naves y otros edificios de naturaleza urbana alcanzaron las 19.021, un 21,9% menos que en 2016.

Por último, las ejecuciones hipotecarias sobre fincas rústicas se situaron en 3.283 en 2017, con un retroceso del 12,7% respecto al ejercicio anterior.

 

Fuente: http://www.elmundo.es/economia/vivienda/2018/03/06/5a9e78f846163f573b8b460d.html

 

 

NOTA INFORMATIVA 2 MARZO 2018

El Ministerio de Fomento ha publicado sus estadísticas periódicas sobre el comportamiento del sector inmobiliario en vivienda, y en lo que respecta a la provincia de Jaén informa del descenso en precios de 2017 respecto a 2016 en vivienda libre, sufriendo el mayor descenso de Andalucía, produciéndose sin embargo un incremento en VPO.  Indican las fuentes del Ministerio que las localidades más caras por este orden son Jaén, Úbeda, Linares y Andújar.

El Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de la provincia de Jaén, en boca de su Presidente, Diego Galiano, ofrece una valoración al respecto:

La recuperación del mercado inmobiliario no es homogénea en todo el territorio nacional (distintas velocidades), no siendo comparable lo que ocurre en las grandes urbes y sus metrópolis, o en la zona costera o en las islas, con lo que acontece en una provincia de interior como Jaén, con menos dinamismo económico e inmobiliario. La caída de precios desde 2.008 ha sido brutal, en torno al 30-40%, pero mientras en ciudades medianas/grandes se tocó suelo y se ha iniciado desde 2.015 un proceso progresivo de recuperación en precios, sin embargo en provincias de interior con menos atractivo aun se observa como los precios siguen teniendo recorrido a la baja.

Los precios medios en vivienda surgen del concurso de la oferta y la demanda. El hecho de que en la provincia de Jaén los datos estadísticos sigan arrojando descenso en precios medios, denota que hay mucha más oferta en el mercado que demanda. ¿Y por qué factores son por los que despiertan los potenciales compradores de vivienda?. No sólo por la apertura del crédito hipotecario y por los mínimos tipos actuales de interés, sino fundamentalmente por la estabilidad en el empleo, es decir por el necesario perfil de solvencia que debe tener quien quiera conseguir una hipoteca. En la provincia de Jaén ese un factor relevante el desempleo, el primer factor a tener en cuenta. Los compradores actuales en nuestra provincia, o tienen 100 % de ahorro y compran sin financiación bancaria, o deben tener capacidad adquisitiva, estabilidad laboral y un 20 % de ahorro para poder comprar con financiación bancaria.   

El segundo factor es el escaso atractivo inmobiliario. En provincias o ciudades atractivas por movimiento comercial, generación de riqueza, disponibilidad de empleo o afluencia de turismo, siempre existirá mayor demanda en la compra de vivienda. En esto tampoco destaca la provincia de Jaén, por más que nos duela decirlo. Sufrimos la emigración de los jóvenes, ayunos de industria, y nuestra economía se deposita básicamente en el olivar y en los servicios.

En todo caso el mapa provincial es amplio y la conducta compradora de vivienda es distinta según la localización. No cabe duda que la capital Jaén y las tres siguientes ciudades por volumen de población son más atractivas, despiertan más la atención de los compradores y, cuando hay más demanda, los precios medios son más altos que en el resto de la provincia. Incluso dentro de la propia capital el comportamiento de la demanda y los precios son distintos según los barrios. Pero todo ello enmarcado en el panorama de una provincia deprimida que no genera empleo estable ni riqueza suficiente, y que nos lleva a ocupar últimas posiciones en las estadísticas.

¿Conclusión?: consecuencia de la continua caída de precios es que los propietarios que ponen en venta una vivienda deben asesorarse con profesionales cualificados como los Agentes de la Propiedad Inmobiliaria colegiados y ser conscientes de las características de su mercado local, no dejándose llevar por datos estadísticos de ámbito estatal, ni por sugerencias de vecinos y cuñados. Con asesoramiento correcto, información certera y con flexibilidad en la negociación tendrán más posibilidades de culminar con éxito y rapidez el proceso de venta.

En cuanto a la VPO en la actualidad es muy poco representativa, dado que el escenario actual del mercado libre de la vivienda nos arroja mucha oferta en venta y bajada de precios, según las localizaciones dentro de la provincia y de la capital. El incremento podrá deberse a alguna actuación concreta en vivienda, pero nada significativa en el panorama provincial global.


Respecto al escaso número de transacciones en comparación con otras provincias responde una vez más a los mismos factores antes señalados, es decir, desempleo de gran parte de la población, imposibilidad de financiación bancaria, y poco atractivo inmobiliario.

Pero cabe decir que la crisis financiera e inmobiliaria, con el cierre del grifo hipotecario y el desempleo, provocó una drástica caída en el número de compraventas inmobiliarias en toda España entre los años 2008 a 2015.

Otra cosa es la recuperación que, como ya se ha dicho es desigual en el ámbito estatal, y aquí la recuperación es muy lenta. De momento aquí intentamos llegar solo a la normalización. Al menos en Jaén capital, desde 2.016 se viene notando una cierta recuperación en el número de operaciones de vivienda pues, aunque hay abundante oferta en venta, también existen potenciales compradores que están cerrando operaciones ayudados, o por su propio ahorro, o por la financiación bancaria. El perfil más abundante es aquel que busca viviendas a reformar para uso propio, con superficies medias, y precios entre los 70.000 € a los 140.000 €. Últimamente también abundan los inversores de apartamentos o pisos pequeños para destinarlos a alquiler, en busca de la deseada rentabilidad, entre los 50.000 a 100.000 €. Y las excepciones en el entorno actual son aquellos capacitados económicamente para adquirir inmuebles de más alto valor y en zonas más cotizadas.

 

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Martes, 27 Febrero 2018 10:39

Seguro Resposabilidad civil

La actividad de los APIs es cada vez más amplia e interdisciplinar. Hace ya mucho tiempo que la labor de un API no se limita a poner en contacto a comprador y vendedor, sino que el profesional se convierte en especialista de derechos inmobiliarios, tasador, legislación sobre arrendamientos, tramitador, promotor y organizador de comunidades y cooperativas inmobiliarias, intermediación con las entidades financieras y en algunos casos se compatibiliza la actividad con la administración de fincas y comunidades.

Por todo ello, el COAPI Jaén dispone para sus colegiados de un seguro de responsabilidad civil que da cobertura a cualquiera de estas eventualidades, en caso de que exista un error o presunto error que perjudique real o presuntamente a un tercero.

NOSOTROS SÍ RESPONDEMOS.

Martes, 27 Febrero 2018 10:17

Así se forma el precio de la vivienda

Determina el precio del suelo el precio de la vivienda o es al revés, es decir, es el precio final al que se pretende vender la casa el que fija el coste del suelo? Aunque pueda parecer sencillo, no es fácil decantarse por una de las dos fórmulas. Hoy el consenso de los promotores es que “depende”.

En el pasado boom, cuando los precios iniciaron su rally alcista además de a la demanda embalsada que existía a finales de los años 90, los promotores culparon al elevado coste del suelo de los repuntes de precios de las casas. “Como principal materia prima de nuestro sector, era cierto que entonces todo giraba en torno al valor del suelo y a partir del mismo se configuraban el resto de los costes hasta fijar el precio final de las viviendas”, explica Daniel Cuervo, director gerente de la Asociación de Promotores de Madrid (Asprima).

En aquellos años el coste de suelo era crucial porque, además, lo habitual es que el promotor hubiese adquirido el solar mediante crédito, por lo que el coste financiero también era muy reseñable. En algunos casos, cuando el boom fue ya imparable hubo promociones en las que el coste del suelo llegó a pesar más del 50% del precio del piso.

Ahora, sin embargo, uno de los cambios cruciales respecto a la anterior etapa alcista es que ningún banco está financiando la compra de suelo, por lo que el promotor inicia la construcción con el terreno ya adquirido, o dicho de otra manera, arriesgando fondos propios. Asimismo, hoy existe mucha más información al alcance de las promotoras, lo que les permite realizar estudios de demanda previos que les brindan muchas pistas sobre qué precio máximo está dispuesto a pagar el comprador de cada barrio.

Así, cuando la demanda es elevada y la renta disponible media o alta, como ha sido el caso del desarrollo urbanístico de Valdebebas, al norte de Madrid, el suelo ha seguido marcando el precio final de las casas, aseguran desde Asprima.

Por el contrario, en otras zonas con menor renta disponible, como El Cañaveral por seguir en Madrid, lo más frecuente es que los promotores establezcan el precio máximo que saben que podrán pagar los compradores de la zona y a partir del mismo desglosen el resto de costes.

Gracias a la información facilitada por Asprima, hoy en promedio el suelo representa el 32% del precio final de la vivienda antes de impuestos (al tratarse de una casa nueva es el 10% de IVA el tributo que se aplica), los impuestos a los que ha de hacer frente el promotor durante todo el proceso de edificación suponen otro 25% del precio, los costes de construcción absorben un 16% y el margen o beneficio del promotor, un 17% de media. Dentro de los costes de construcción, los materiales se llevan un 57% de ese 16%, mientras la mano de obra pesa el 40% y el 3% restante equivale al margen de la constructora. Para una casa que cueste 140.000 euros, el suelo absorbería 44.800, los tributos más de 35.000 y el margen del promotor sería de 23.800 euros.

Estas son las cifras promedio porque los promotores explican que no hay dos promociones que den el mismo margen o tengan idéntica repercusión del suelo. Admiten que con la escasez de solares finalistas que ya hay hoy en lugares como Madrid o Barcelona, vuelve a haber proyectos donde el coste del suelo representa de nuevo el 50% del precio de la vivienda, “cuando lo sano sería que no pesara más del 25%”, apunta Cuervo. Esa falta de terrenos listos para edificar y el repunte experimentado por la mano de obra y los materiales de construcción es lo que más preocupa a las empresas.

“Las promotoras son conscientes de que hoy no es como en el pasado cuando parecía que se vendía todo, hoy una subida de incluso 1.000 o 2.000 euros por casa puede dar al traste con la venta de la promoción”, advierte el director gerente de Asprima. Por este motivo, sostienen que una reforma legislativa que lograra agilizar los procesos urbanísticos conseguiría abaratar las viviendas.

Y para aquellos promotores que piensen que con revalorizaciones futuras de las casas podrán compensar los repuntes de costes presentes, un consejo de la patronal: “no cometamos los mismos errores que en el pasado”.

 

 

Fuente:https://cincodias.elpais.com/cincodias/2018/02/12/midinero/1518451000_001933.html

 

 

Ya puedes leer o descargar un nuevo número de la revista del Consejo General de Colegios de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria, "esAPIDigital".

 

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La semana pasada, durante la sesión de control al Gobierno, volvía a ponerse sobre la mesa uno de los problemas sociales que más preocupan a los españoles: la precariedad laboral. Se volvía a recordar también que el 15% de la población está en riesgo de pobreza.

Uno de los colectivos que más acusan esta lacra es la juventud, con una tasa de desempleo de casi el 40% en los menores de 25 años, según la Encuesta de Población Activa (EPA) relativa al cuarto trimestre de 2017. En cuanto a los salarios, los menores de 25 años ganaron de media 1.029 euros brutos al mes en 2016 -en 2011 esta cifra ascendía a 1.118 euros-, mientras que la nómina de los menores de 35 se situó en los 1.543 euros, según los últimos datos disponibles de la EPA.

 

Los bajos salarios de los jóvenes, unidos a su inestabilidad en el trabajo por la precariedad en los contratos que sufren en muchos casos, configuran una de las barreras de este colectivo para acceder al crédito bancario y, como consecuencia, a un bien preciado: la vivienda.

Ganas de emanciparse no les falta. Un estudio realizado por SIMA (Salón Inmobiliario de Madrid) y Sociedad de Tasación refleja que el 53% de los jóvenes encuestados entre 25 y 35 años aspira a irse de casa de sus padres, como propietarios de una vivienda.

Otra cifra ilustrativa del informe: el porcentaje de jóvenes que acudió al salón inmobiliario de 2017 con la intención de cambiar de alquiler a propiedad se redujo casi 5 puntos con relación a la edición del año anterior. Un escenario parecido se reflejó en el caso de los jóvenes que acudieron al certamen para «formar un nuevo hogar», que retrocedieron en 2,3 puntos.

Cada vez son más los promotores y profesionales del sector en distintos foros los que ponen el foco en este problema. David Martínez, consejero delegado de Aedas Homes, afirma que «los menores de 35 años ha sido uno de los segmentos olvidados por el inmobiliario, y al que debemos dirigirnos en los próximos años».

El directivo realizaba estas declaraciones hace unas semanas en una de las mesas de debate del encuentro inmobiliario anual organizado por la escuela de negocios IESE y la tasadora Tinsa. Sus compañeros de mesa, Juan Antonio Gómez-Pintado (Vía Célere) y Juan Velayos (Neinor) refrendaban sus palabras.

 

Cambio generacional

Conciencia hacia los problemas de los jóvenes para comprar una vivienda hay, sin duda. Pero no sólo es la barrera de acceso al crédito la razón de que muchos jóvenes no puedan permitirse una casa. En los últimos tiempos, el cambio de hábitos y consumo que generan los millenials están llevando a que este grupo no desee atarse a una hipoteca y opte por el alquiler u otras fórmulas de compartir vivienda que, cada vez, ganan más peso.

Los motivos de esta generación para no querer comprar una casa son variopintos: desde la movilidad geográfica en los trabajos, que les lleva a cambiar de ciudad de forma continua, hasta esperar a una cierta estabilidad de vida en pareja, o simplemente porque han encontrado en el alquiler la opción que más le convence.

A ellas se une otra razón, en la línea de lo que se está viviendo en otros sectores como la música o los coches: el pago por uso. «Una alternativa que se está trasladando al ámbito inmobiliario, motivando un cambio de paradigma en este mercado», resume José Luis Ruiz Bartolomé, consultor y analista inmobiliario, autor del libro Adiós ladrillo, adiós.

«El cambio de cultura viene también porque en España tradicionalmente se compraba una casa en pareja. Ahora, con el descenso del número de matrimonios y los nuevos modelos de familia monoparentales, muchas personas prefieren el alquiler», añade este experto.

Precisamente el arrendamiento está viviendo su particular edad dorada en el nuevo ciclo inmobiliario. De siempre, España ha sido un país de propietarios, pero en los últimos tiempos las tornas han cambiado. Si en 1997 el 12,5% de los españoles optaba por una casa en alquiler, en 2016 esta cifra se elevó al 16%, según datos del Banco de España.

Si se toman las cifras de Eurostat este último dato ascendía al 22% el pasado año. Un nivel que todavía dista del 50% del mercado de alquiler en Alemania, o del 33,5% de la media europea.

La mayor penetración del mercado de alquiler en los últimos años viene, entre otros motivos, porque cada vez más los jóvenes se reservan «esta fórmula como acceso a la primera vivienda», asegura Antonio Carroza, consejero delegado de Alquiler Seguro. En esta compañía prefieren emplear el término de colectivo no credit, «ya que damos por hecho que el consumidor más joven es el que no puede acceder al crédito. Hay otros segmentos de edades más avanzadas a los que también les afecta el problema, por un salario bajo u otras circunstancias».

Carroza considera que en España el alquiler ha estado mal tratado frente a una vivienda en propiedad, «que ha disfrutado de ayudas fiscales». Esto está cambiando en los últimos años y, poco a poco, las distintas administraciones están impulsando ayudas para alquilar para el público joven, entre otros grupos. «No hay que olvidar que la Constitución establece el derecho a disfrutar de una vivienda digna, que no tiene necesariamente que ser a través de la compra», subraya Carroza.

Los precios del alquiler, al igual que los de compra de vivienda, están viviendo un incremento en los dos últimos años, alentados por la fuerte demanda por parte de los que no pueden comprar. En Madrid y Cataluña se registraron las mayores subidas del mercado español, con un 6,3% y un 10%, respectivamente, según datos del portal inmobiliario Fotocasa. En Madrid el precio medio del metro cuadrado ascendió a 11,45 euros y en Barcelona, a12,39 euros.

Si se analizan los precios de casas de entre 30 y 70 metros cuadrados por barrios y distritos, se encuentran opciones disponibles tanto para los bolsillos más acaudalados, como para los más ajustados.

Por ejemplo, en el barrio de Villaverde, en Madrid, el coste medio de la renta para este tipo de casas se encuentra en los 599 euros al mes, una cifra similar si se busca vivienda en Mataró, a 30 kilómetros de Barcelona. En Aranjuez, municipio ubicado a 49 kilómetros de Madrid, se pueden encontrar alquileres por 393 euros al mes, lo que le sitúa como la localidad más económica para arrendar en la Comunidad de Madrid. Son datos de urbanData Analytics, firma que realiza informes y estadísticas centradas en el sector inmobiliario.

 

Un segmento al alza

El momento álgido que vive el alquiler no sólo impulsa el nacimiento de compañías especializadas en él, como Alquiler Seguro, sino que también está estimulando una mayor profesionalización del negocio.

Este valor es una demanda creciente en un mercado donde más del 90% de las residencias en régimen de alquiler se encuentra en manos de particulares y, en muchas ocasiones, en condiciones que urgen una reforma o una mejora en el equipamiento y los muebles.

Testa Residencial, la promotora especializada en el mercado de alquiler de casas, es el ejemplo más ilustrativo de esta profesionalización del negocio. Será, además, una de las compañías del sector que se prevé que comiencen a cotizar en Bolsa durante este año.

Las nuevas necesidades de los millenials, unidas a este requerimiento de mejorar la calidad de los apartamentos, está alentando fórmulas innovadoras que promueven una mayor flexibilidad y el popular concepto de pago por uso.

Un ejemplo se encuentra en Spotahome, una plataforma de alquiler por periodos, desde uno a varios meses, orientada a estudiantes que pasan temporadas en otra ciudad o a jóvenes profesionales a los que les ofrecen su primer trabajo en una ciudad distinta a la que residen.

El 'boom' de las socimis

 

Otra muestra de las oportunidades que trae el alquiler lo encontramos en la aparición de socimis (sociedades de inversión inmobiliaria), especializadas en el alquiler profesional.

Excem Capital Partners es una de tantas de estas sociedades que han surgido al calor del negocio. «Está centrada en un modelo de viviendas compartidas dirigidas a estudiantes y jóvenes profesionales», explica Antonio Mochón, consejero delegado de la compañía.

Homiii da nombre al proyecto, que ofrece habitaciones individuales en pisos de alquiler a un precio medio de 500 euros al mes. «Contamos con 181 habitaciones en Madrid, distibuidas en los barrios de Moncloa, Chamberí y Salamanca, y la idea es alcanzar las 3.000 en otras ciudades de España en un periodo de dos años», explica Mochón.

Según los expertos, el nacimiento de fórmulas similares y el peso del alquiler en el mercado inmobiliario irá a más en los próximos años. Los jóvenes seguirán imponiendo sus demandas y el sector deberá ofrecerles respuestas.

Sin embargo, el concepto de pago por uso hay quien lo ve con ciertos matices, ya que «una vivienda no se puede comparar con la música o un coche», señala Sergio Nasarre, profesor de la cátedra de Vivienda de la universidad catalana Rovira i Virgili. «La economía colaborativa es buena y tiene sus ventajas. Pero en el caso de una casa, esta fórmula debe estar muy regulada y controlada para evitar irregularidades, como las acaecidas en el ámbito de viviendas turísticas, o plataformas como Uber»

Innovar, sí, pero manteniendo un control estricto. Y siempre bajo la consigna, como reclaman desde el sector, de dar respuestas a un colectivo, el de los jóvenes, que bien por gusto o por impedimento no poseen un hogar estable.

 

Fuente: http://www.elmundo.es/economia/vivienda/2018/02/19/5a8a91b4e2704e08108b4628.html

 

 

 

Nunca ha sido más caro alquilar un piso en España que hoy. El año pasado se registraron subidas en todas las comunidades autónomas, sin excepción, con picos significativos en Canarias e Islas Baleares, donde las rentas se disparan un 28% y un 22% respectivamente, o Andalucía, que espoleada por el ‘boom’ de Sevilla y Málaga crece un 15,5%.

No obstante, el golpe más duro lo están recibiendo los inquilinos que firmaron justo antes de la reforma de la LAU en 2013 y cuyos contratos de cinco años expiran ahora. Este grupo se enfrenta a un mercado completamente distinto al que conoció: Madrid, la ciudad más poblada, es un 32% más cara, mientras que Barcelona, que tiene el metro cuadrado de alquiler más caro de España, se anota una subida del 48% en cinco años. Esto significa, a grandes rasgos, que si usted vive en la Ciudad Condal y paga 800 euros, su casero le negociará la renovación a partir de 1.150. Y algunos caseros no se lo piensan demasiado.

Así, miles de españoles cuyas rentas siguen en los niveles de la crisis están abandonando los inmuebles en los que han vivido los últimos años en busca de refugio a las afueras —cuyos precios crecen incluso más rápido que los del centro—, de donde también tendrán que salir en tres años. Y lo peor es que el fenómeno de expulsión no ha hecho más que comenzar, pues los expertos coinciden en que nos encontramos en los albores de la recuperación y que el precio del alquiler todavía no ha tocado techo.

Este periódico ha consultado a distintos agentes del sector inmobiliario, así como a expertos independientes, acerca de si ha llegado el momento de intervenir el mercado del alquiler en favor de los ciudadanos. La respuesta, claro, depende de a quién se pregunte. Para el Sindicat de Llogaters, la principal plataforma de inquilinos de Barcelona, no hay duda: “Se han de tomar medidas contra la especulación, es obvio. Este mercado no funciona según la teoría clásica de la economía, porque está muy tensionado por los fondos, que rompen los precios al alza y generan una expectativa de revalorización irreal, y por otro lado el alquiler turístico, que se nos vendió como economía colaborativa y está controlado por grandes propietarios", dice Jaime Palomera, uno de sus portavoces. 

Los inquilinos de Barcelona, que soportan la mayor presión de todo el país, creen que el detonante de los alquileres ha sido la reforma de la LAU: "El cambio legislativo de 2013 no lo pidió nadie. Ni la Cámara de la Propiedad, ni siquiera el colegio de administradores de la propiedad tenía esta petición, porque esta es una reforma hecha a medida de la banca, que en 2013 estaba hasta arriba de inmuebles y no sabía cómo darles salida. Además, se eliminó la referenciación al IPC a la hora de actualizar los contratos, dando rienda suelta a la especulación más salvaje”, continua Palomera. "Nos vendieron que la ley iba a flexibilizar el mercado, que iba a hacer crecer el parque de vivienda y a bajar los precios, y al final ha sucedido que no hay más oferta, pero los precios están disparados y las socimis se han hecho con un montón de inmuebles". 

Los pisos propiedad de los bancos y fondos de inversión inmobiliaria se han convertido en el bulto sospechoso de todas las comunidades de vecinos de España, que se han familiarizado a la fuerza con el Registro de la Propiedad en su afán de poner nombre a los inmuebles vacíos. A las socimis se las culpa de estar detrás de fenómenos como la turistificación, los narcopisos y el alza de precios en el mercado. “En 2012 se allanó el camino para que las socimis entrasen en tromba en España al eximirles del impuesto de sociedades. Ahora, solo en España, tenemos dos socimis en el Ibex y otras 40 en el Mercado Continuo. Son sociedades que buscan la máxima rentabilidad en el menor tiempo posible, de modo que terminan creando una burbuja. Por ejemplo, se nota mucho en los anuncios de pisos: estos fondos, que funcionan con intermediarios, siempre ponen precios fuera de mercado, tratando de empujar el techo hacia arriba”, relatan desde el Sindicat de Llogaters.

Al respecto, es llamativo el caso de Raquel, una usuaria de Airbnb que tenía 150 pisos en alquiler turístico en la zona de Lavapiés, en Madrid. Los vecinos organizaron una batida el verano pasado para encontrar a la vecina misteriosa y finalmente descubrieron que Raquel era un sobrenombre utilizado por una de las empresas de Wyndham Worldwide, la mayor cadena hotelera del mundo. O el del inmueble que desencadenó la epidemia de narcopìsos en Puente de Vallecas, una propiedad de un fondo buitre de Blackstone que no ha tenido inquilinos de pago en siete años y tampoco ha mostrado interés en desalojarlo. Estos fondos compraron cuando los precios estaban bajos y en muchos casos prefieren esperar a que vuelvan a subir con los inmuebles vacíos a enfrentarse a deterioros o largos desahucios. "En realidad, son los únicos que pueden permitirse tener activos sin utilización, porque en un particular es impensable. Los fondos saben que sacando pisos del mercado crean una falsa sensación de escasez que dispara los precios", dice Palomera. 

En Madrid, el Sindicato de Inquilinas apuesta por ir hasta las últimas consecuencias ante un piso sin uso: “Las viviendas vacías son una irresponsabilidad tal y como está la situación. Queremos que se elabore un censo de propiedad sin inquilinos para saber la magnitud del problema. Si de verdad hay 150.000 pisos sin usar en Madrid, como se estima, es obligación de las instituciones ayudar a reformarlos, si hace falta, y sacarlos al mercado.Y, en último caso, expropiarlos, porque la vivienda no puede ser una mercancía más”.

Los últimos datos publicados, en 2012, indican que en España había en torno a 3,5 millones de casas cerradas, casi las mismas que se dedican al alquiler y un 13% del total de inmuebles. La alcaldesa Colau ha sido una de las primeras en crear un censo municipal de vivienda vacía y gravar a los propietarios, una medida impugnada por el TSJC apenas a un mes del arranque. Para Gonzalo Bernardos, profesor de Economía de la Universidad de Barcelona, la solución no es gravar, sino estimular el mercado: “¿Pero por qué están esos pisos vacíos? ¡Porque al propietario no le sale rentable alquilarlos! Es que tenemos un serio problema de rentabilidad en el alquiler en el centro de las grandes ciudades; la publicidad se harta de decir que puedes obtener un 6% o un 7%, pero siempre hablan en bruto. La realidad, y es un cálculo que hago a menudo con mis alumnos, es que después de impuestos, tasas e imprevistos, apenas te quedas con un 3,5%. Hay que invertir en las afueras, el centro de Madrid y Barcelona ya no es rentable en alquiler residencial".

Sigue el economista, contrario a intervenir el mercado: "Hay que crear confianza en el propietario, que conciba el alquiler como un sector atractivo. Hay que devolver la duración de los contratos antes de la reforma, que ha sido funesta para los inquilinos, y también hay que agilizar los desahucios. No puede ser que el inquilino te impague y no puedas hacer nada, como sucede a menudo, son situaciones que se alargan años. De hecho, se están imponiendo el uso de los seguros contra impago, que te cubren hasta un año de cuotas y se preocupan de que el desahucio sea lo más rápido posible con tal de no perder más dinero”.

 

El modelo berlinés

En cuanto a las soluciones, todos coinciden en que lo ideal es ir hacia Viena, aunque hay discrepancias sobre si hacer parada en Berlín. La capital alemana estableció en julio de 2015 la 'Mietpreisbremse', o ley de “freno del precio de alquiler”, que marcó topes en las rentas, según un índice general establecido y actualizado por un observatorio público. Los propietarios que cobran por encima de la media de su zona son castigados fiscalmente, a menos en el caso de que sea un piso céntrico, en una de las zonas de especial protección: en esos casos, la ciudad prohíbe incrementar el precio más de lo indicado. Como puede comprobarse en el gráfico inferior, Berlín ha conseguido en dos años estabilizar las subidas del alquiler, que en 2012 fueron de un 33% y en 2013, del 19%, sin desalentar a los propietarios, que mantienen una oferta similar a antes de la medida. 

Barcelona es una convencida del esquema berlinés: "Estamos trabajando por mejorar el acceso al alquiler en varios frentes", dice a este periódico Josep Maria Montaner, concejal de Vivienda del ayuntamiento: "Y, en cuanto a las medidas de choque, estamos convencidos de que unos máximos como establece Berlín pueden ser una solución". Montaner indica que el índice de precios publicado el pasado verano por la Generalitat podría ser la referencia, "pero nos gustaría que tuviera un peso más que orientativo, que por ejemplo bonificase fiscalmente a los propietarios que funcionan dentro de esos márgenes".

El concejal considera que Barcelona tiene un problema grave con el alquiler y que debe ser la propia ciudad la que lo solucione, pese a que no tenga competencias para ello, como le recordó el TSJC a Colau con los pisos vacíos. “Es verdad que la competencia de vivienda no la tiene la ciudad, sino el Estado y el Gobierno autonómico, pero el problema es nuestro y lo vivimos nosotros. Los ciudadanos nos reclaman a nosotros y tienen razón. Y la Generalitat nos apoya a la hora de pedir infraestructura en Madrid, pero a la hora de invertir es distinto. En las compras recientes de vivienda para ampliar el parque público, más de 200 en los últimos meses, el ayuntamiento ha puesto el 90% y la Generalitat el otro 10%”, explica Montaner. Ayuntamiento y Generalitat trabajan, además, en una ley que circunvale a nivel autonómico la reforma de la LAU,"que está inspirada, vamos, que es casi idéntica, al modelo alemán en general y al berlinés en concreto", concluye el concejal.

El Ayuntamiento de Madrid, una vez más, ha preferido no hacer comentarios.

Como bien apuntaba Bernardos hace cuatro párrafos, las agencias aseguradoras del alquiler están haciendo su agosto: solo el año pasado crecieron un 25%, impulsadas por el crecimiento de la demanda y la seguridad de los propietarios, que se ven en una posición tan poderosa como para repercutir los servicios de intermediación a sus inquilinos: "Partamos de la base de que yo pienso que al mercado hay que dejarle andar solo. En España somos muy así, a la mínima que hay un desajuste nos volvemos locos por intervenir y, cuando eso sucede, lo único que generamos son inoperancias que hacen subir los precios”, sostiene Antonio Carroza, consejero delegado de Alquiler Seguro. "Y de todas las intervenciones que se barajan, el límite de precios es una barbaridad, una de las mayores locuras que he oído. En Berlín puede funcionar, pero esto es España, el reino de la picaresca. Si limitas los precios, los propietarios comenzarán a cobrar un suplemento sin declarar, como ha sucedido en otras ocasiones”.Gonzalo Bernardos tampoco avala los topes: "Encarecerán los alquileres. Hay propietarios que van a dejar de ver rentable sacar sus inmuebles en alquiler y los van a vender. Decrecerá la oferta y aumentará aún más la demanda, el desequilibrio será mayor. Además, ya vivimos una época de control de los alquileres durante la dictadura, en la que al inquilino no se le podían repercutir ni las mejoras que se hacían en los pisos. ¿Y eso a qué condujo? En el caso de Barcelona, en los años cuarenta, la gran mayoría de la vivienda era de alquiler, mientras que en los setenta estaba en torno al 25%. Ese negocio dejó de ser rentable y los inversores lo abandonaron”.

La última vez que se manipuló el alquiler, durante el franquismo, casi desapareció el mercado

“Siempre que se habla de control de precios del alquiler surge el fantasma del sistema franquista, el de los alquileres de renta antigua que se perpetúan durante muchos años y sucede que el propietario no está interesado en mantener el edificio porque es un negocio ruinoso", responde Álvaro Ardura, profesor de Urbanismo en la Politécnica de Madrid. "No se trata de eso, sino de frenar un mercado que está desbocado. Los alquileres en Centro, en Madrid, según datos de Idealista, crecen un 36% en cuatro años, esto no lo aguanta nadie. Las grandes ciudades deberían tener el amparo de leyes estatales, algo parecido a una Ley de Capitalidad ampliada que se lleva tiempo pidiendo para Madrid, o leyes específicas de vivienda que permitan acotar, en el tiempo y en el espacio, dónde se está desmandando el mercado, especialmente de alquiler. Se pueden establecer condiciones objetivas 'a priori' para su aplicación, como en Berlín, donde la ley se aplica con un Gobierno federal conservador”.

Los sindicatos de inquilinos de Madrid y Barcelona también son favorables al control de precios, pero piden que los índices no solo se computen por el estado del inmueble y la zona, sino también por la tasa de paro y el nivel de renta de los alrededores. "También que ese índice sea vinculante y que no se bonifique fiscalmente a los que los cumplan, sino que se castigue a los que no, porque entonces estaríamos pagando el alquiler con dinero público", explica Jaime Palomera.

 

El objetivo es Viena

​Si Berlín es un torniquete para frenar la hemorragia, Viena es el bálsamo que lo cura todo, el espejo en el que todas las ciudades quieren reflejarse. La capital austriaca ha conseguido rebajar un 8% el alquiler en un escenario de subidas generalizadas promocionando viviendas de altas prestaciones sin necesidad de imponer topes. “Casi todos coincidimos en que lo ideal es el modelo vienés, pero a veces no nos acordamos de que llevan trabajando este sistema desde los años veinte. Y que entre 1920 y 1930 promovieron 60.000 viviendas de alquiler público”, recuerda Ardura.  

A grandes rasgos, el mercado del alquiler de Viena está dividido en tercios: uno privado, uno público y otro mixto con participaciones del tercer sector. De este modo, ante una eventual burbuja de precios, es el 66% del mercado el que presiona sobre un 33%, el sector privado, para controlarlo. "¡Claro que nos gustaría disponer de las herramientas de las que dispone Viena! Y vamos de camino a ese modelo, lo que sucede es que es un modelo a largo plazo, quenecesita de años de trabajo e inversión", explica el concejal Montaner. 

En realidad, España es, junto a Grecia, uno de los países de la Unión Europea que más lejos están del modelo austriaco. El parque público del alquiler supone el 1% del total, ocho puntos porcentuales por debajo de la media comunitaria y a años luz de Dinamarca o Reino Unido, que poseen la quinta parte del mercado. “Por ciudades, la situación de Madrid es mucho peor que la de Barcelona, porque la capital nunca ha tenido una estructura de vivienda pública para alquilar, y lo poco que tenía, lo vendió en la crisis. Entre 1999 y 2015, la Empresa Municipal para la Vivienda y el Suelo (EMVS) promovió solo 3.640 pisos para el alquiler en Madrid; hasta esta legislatura, el ayuntamiento se había centrado en promover para venta”, afirma Ardura.

En 2013, la EMVS madrileña estuvo a punto de quebrar fruto de las deudas acumuladas durante la burbuja inmobiliaria. Para equilibrar las cuentas, y en un solo año, la alcaldesa Botella vendió el 25% del parque de vivienda municipal, entre ellas 1.800 viviendas de alquiler social al fondo buitre Blackstone. A la ciudad le quedan alrededor de 6.000 viviendas destinadas al alquiler social, que pagan una renta media de 200 euros, pero tiene una lista de espera de 20.000 peticiones.

Madrid ha promovido solo 3.640 pisos de alquiler público en 16 años

Barcelona dispone de 8.500 viviendas y está comprando nuevos inmuebles para ponerlos en alquiler. "Ampliar el parque de vivienda pública es uno de nuestros compromisos. Mientras, en lo urgente, en Barcelona llevamos dos años con un programa de ayudas al alquiler financiado entre el ayuntamiento, la Generalitat y el Gobierno español. Son 9.000 familias que, por la situación del incremento de precios, no llegaban para pagar la renta, y se les dan hasta 300 euros al mes durante un año”, dice el concejal de Vivienda de la ciudad.

El profesor Ardura es favorable a la ampliación, pero pide más regulación: "No tiene sentido una inversión pública sin control. En Madrid hemos rehabilitado varios barrios del centro, como Malasaña o Lavapiés, con el dinero de todos y, acto seguido, los propietarios han sacado los pisos a la venta por el doble que antes o han disparado los alquileres. Hemos invertido un capital público y no hemos obtenido ninguna contrapartida”. También le ve un potencial limitado a la medida: "A Barcelona están llegando socimis con un poder adquisitivo que, con facilidad, puede exceder la capacidad económica del ayuntamiento, entonces esto es una lucha desigual. Además, no tributan nada, de modo que ven la inversión como un caramelito”. Para el Sindicat de Llogaters, la clave es que el Gobierno central sume fuerzas con los municipios: "La ampliación del parque de vivienda de alquiler social tiene que depender del Estado. Es el Gobierno central el que tiene que dotar a los ayuntamientos de fondos para desarrollar sus parques, porque en este momento está dedicando solo un 0,065% del presupuesto a la vivienda”. 

Concluye el economista Gonzalo Bernardos: "Los mejores alcaldes no hacen vivienda pública, sino que ofrecen suelo para que se edifique en su municipio. ¡Porque la morosidad en la vivienda pública es muy importante! Los políticos no quieren hablar de este tema, porque es muy espinoso, pero en privado te reconocerán que es un dramón. Porque no solo están los que no pueden pagar, sino también los que no pagan porque no quieren, porque saben que el ayuntamiento no los va a desahuciar. En España solo hicieron vivienda pública de alquiler las cajas de ahorros, y se las sacaron todas durante los años ochenta. Ahora no hay parque público y, lo que es peor, las ciudades de Madrid y Barcelona apenas tienen suelo. La forma de crear pisos en alquiler no es como hace Ada Colau, que compra edificios por un dineral, sino fomentando que los privados los construyan... o utilizando todas esas viviendas que tiene la Sareb. Hemos rescatado a un montón de cajas de ahorros y no nos han dado nada. ¿Por qué esos inmuebles no pasaron a estar gestionados por sus respectivos ayuntamientos? En este escenario, en el caso de las pequeñas ciudades, estaríamos hablando de alquileres en torno a 50 euros”.

 

Fuente: https://www.elconfidencial.com/vivienda/2018-02-19/alquiler-madrid-barcelona-precio-idealista-fotocasa_1523338/

 

 

 

 

 

En 2017 se vendieron en España un total de 464.423 viviendas. Es un 14,6% más que el año anterior y el mayor número total de ventas realizadas desde 2008, justo el año del reventón del sector inmobiliario, cuando se vendieron 552.000. La cifra del año pasado aún queda lejos de las cerca de 800.000 viviendas que cambiaban de manos en plena fiebre del ladrillo, pero el sector se aleja de la gran crisis de 2013, cuando el mercado tocó suelo con 312.593 casas al año. El año pasado fue el cuarto consecutivo de recuperación, con la mayor tasa de crecimiento registrada desde antes de la crisis.

 
La compra de casas cerró 2017 con crecimientos fuertes en todas las comunidades autónomas con respecto a un año antes. Y todos los meses del año se han registrado fuertes subidas, con alzas de más del 20% tres meses, a excepción de abril, en un bache puntual que se vinculó a que en Semana Santa se frenaron los registros.

El sector se mueve, aunque algunos indicadores siguen lejos de la fiebre del ladrillo de 2006. Los precios suben, pero se sitúan por debajo del boom (ahora la hipoteca media ronda los 120.000 euros, frente a los 150.000 que alcanzó en 2007). Y ya no se construyen 800.000 casas al año (en 2017 se solicitaron cerca de 80.000 visados para obra nueva). Esto, sumado a que el stock nuevo acumulado pasa a considerar vivienda usado cuando lleva más de dos años sin vender, hace que el mercado con más salida sea el de segunda mano: el 82% de las casas vendidas eran usadas (381.163, un 15,4% más), mientras que el mercado de vivienda nueva creció un 10,8%, hasta 83.260 viviendas.

¿Estamos ante una nueva burbuja? En el sector se afanan en negarlo, porque los precios no están tan inflados como hace una década, la construcción no se ha desbocado. Los bancos dan crédito, y con intereses bajos gracias al euríbor en mínimos, pero con la renta de las familias mermada y el paro en niveles altos, todavía no hay una fiebre compradora como la del boom. “El hecho de que la obra nueva vuelva a crecer es una señal inequívoca de la buena salud de la que goza el sector, aunque los datos son todavía modestos en las zonas con mayor demanda”, señala Fernando Encinar, del portal inmobiliario Idealista. “El nivel de actividad y de precios ha sido muy intenso este año, pero no hay que olvidar que aún estamos muy lejos de los máximos de 2007”, valora la directora de estudios y asuntos públicos de Fotocasa, Beatriz Toribio. La recuperación es moderada, dice.

¿Y qué pasa con el mercado del alquiler? Es complicado de valorar. Al contrario de lo que ocurre con las compraventas (donde hay datos del Registro de la Propiedad, los notarios y las tasadoras), las estadísticas oficiales en el arrendamiento son escasas. El Instituo Nacional de Estadística señala, dentro del IPC, que el precio del alquiler de vivienda subió el 0,4% de media en 2017 y un 0,9% en diciembre. Sin embargo, según Idealista, la vivienda en alquiler vivió un repunte en España en 2017 del 18,4%.

Subidas en toda España

Por comunidades, Andalucía fue la comunidad donde se vendieron más viviendas el año pasado, hasta un total de 89.337, un 12,6% más que el año anterior. Le sigue Cataluña, con 76.369, cifra que supone un aumento del 13,6%, y Madrid, donde el mercado creció un 18,9%, hasta 70.203. En todo caso, la comunidad con mayor tasa de crecimiento fue Castilla-La Mancha, con un aumento el 24,7%; eso sí, con apenas 16.693 viviendas vendidas. En relación con la población, la Comunidad Valenciana fue la que registró mayor número de venta por cada 100.000 habitantes, con 1.753, seguida de Baleares (1.717) y Madrid (1.375).

En cuanto al mes de diciembre, se vendieron 32.211 viviendas, un 9,2% más que en el mismo mes del año anterior. De ellas, nueve de cada diez eran viviendas libres, cuya compraventa creció un 8,4%, y el resto, 3.333, eran protegidas. Además, el 82% de las viviendas que cambiaron de manos eran usadas, un mercado que creció en diciembre un 8,8%, frente al 11% de aumento de la venta de vivienda nueva.

 

Fuente: https://elpais.com/economia/2018/02/13/actualidad/1518510804_291555.html

 

 

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